Si Eduardo Galeano no hagués nascut, hauríem d’haver-lo pensat.
Algú havia de jugar el paper de “Pepito Grillo” o ─en un pla més seriós─ de veu
de la consciència de tots nosaltres.
El 3 de setembre fa 80 anys del seu naixement.
L’any 1967escrivia a la premsa del seu país, l’Uruguai:
“...los miles y miles de desocupados y una población activa cada vez más
reducida que alimenta y sostiene una población pasiva aplastante”. Fa 53 anys. Us sona això?
El mateix any 67, sobre l’Argentina, escriu l’article Los
jóvenes fascistas descubren su país, on analitza les causes de la violència a
finals dels 50. Escriu: “Como había ocurrido en Europa en los años 30, el
fascismo prende en la clase media
argentina, entre otras cosas, porque permite a los hijos del señor Cero
sentirse jefes.” “Nada se parece más
a un fascista que un burgués asustado.”
El 1974, en una carta adreçada a un editor reflexiona:
“Yo no soy sociólogo, ni historiador, ni economista, ni nada. Mi trabajo como
periodista y ensayista se ha limitado a la divulgación masiva de ideas ajenas y
de datos que el sistema esconde al público no especializado. Al servicio de
esta tarea, oficio militante de denuncia y contra-información, he puesto una
cierta habilidad para narrar, aprendida en los fogones de Paysandú y en las
mesas de los viejos cafés de Montevideo. Y eso es todo.” Què no és poc!
“Uno escribe, en realidad, para la gente con cuya suerte,
o mala suerte, uno se siente identificado, los malcomidos, los maldormidos, los
rebeldes y los humillados de esta tierra, y la mayoría de ellos no saben leer.
Entre la minoría que sabe, ¿cuántos disponen de dinero para comprar libros? ¿Se
resuelve esta contradicción proclamando que uno escribe para esa cómoda
abstracción llamada “masa”. (...) Nuestro propio destino de escritores
latinoamericanos está ligado a la necesidad de transformaciones sociales
profundas. (...) Creo que una función primordial de la literatura
latinoamericana actual consiste en rescatar la palabra, usada y abusada con impunidad
y frecuencia para impedir o traicionar la comunicación.” (1976)
I a tot això, que dimonis fem nosaltres sinó atansar les
paraules del savi a aquells que no llegeixen, només miren les il·lustracions
─que a Lleida deiem “sants”─ o recordar,
als que sí llegeixen, que gairebé ja està tot escrit perquè la societat no ha
avançat gens i anem girant com una baldufa que algú, amb tot el poder, llença a
terra.
Però això no és nou, ni patrimoni d’un determinat país.
Segueixo llegint: “Una maestra de escuela cuenta, aterrada, en Nueva York:
“Cuando les leo una historia sin mostrarles figuras, los niños se quejan: No veo, dicen. Entonces se distraen, se
levantan, conversan, no me escuchan” El lector crea imágenes mientras lee: el
espectador las recibe hechas. La televisión captura
la imaginación, no la libera, había dicho Bruno Bettelheim, y repite, en un
libro reciente, Marie Winn, 1977.” (1977)
Qui millor que ell mateix per a retratar-se?
“Un autorretrato. Podría decirse que detesto las óperas y
los manteles de plástico y las computadoras, que soy incapaz de vivir lejos del
mar, que escribo a mano y tacho casi todo, que me casé tres veces, que...Pero
tanto hablar de mí me aburre. Me aburre: lo comprendo, lo confieso y lo
celebro.
Hace algún tiemp, vi un pollo picoteando un espejo. El
pollo estaba besando su propia imagen. Al rato, se durmió.” (1983)
“Los escritores de mi generación fuimos para siempre
marcados por nuestras tempranas lecturas de Antonio Machado, Pedro Salinas,
León Felipe, Miguel Hernández, Lorca, Alberti y otros fecundos poetas en España
prohibidos o mutilados por la censura. Nosotros tuvimos el privilegio de
heredar la palabra de aquellos creadores exiliados o asesinados, mucho antes de
que en España sus voces pudieran resonar plenamente.”
Comiat
“Yo he vivido en España ocho años de exilio. Como si
fuera español he compartido la resurección democràtica y el buen oxígeno de
libertad que ahora se respira en esta patria de patrias. Siendo
latinoamericano, he celebrado la solidaridad de muchos españoles ante América
Latina, los que la ven sin telarañas
en los ojos, y he lamentado la indiferencia, la ambigüedad y el menosprecio que
con frecuencia impiden que esa solidaridad se proyecte en toda su fecundidad
posible.
Ahora que mi exilio acaba, escribo estas líneas a modo de
adiós a España, que son también mi sincera manera de decirle: gracias.” (1984)
Aquest adéu no podia ser sinó un fins ara, perquè ens va
tornar a visitar sovint i, d’una manera especial, i recobrant el seu mar, pel
maig del 2011 a la plaça de Catalunya. Cal tornar a sentir les seves paraules
d’aquells dies!



