MIQUEL ÀNGEL SÒRIA
Septiembre 23/73
El receptor dispara a quemarropa:
"...ha muerto Neruda..."
El locutor menciona el Poema 15
y lee el Bando 20.
El cabo de guardia busca algo bailable
y sigue el ritmo con la metralleta.
("Aquí en la isla el mar, y cuánto mar")
Yo pienso pedir un minuto de silencio,
pero tardo horas y horas en sacar la voz.
Floridor Pérez
Pablo Neruda moria el 23 de setembre de 1973, ara fa 40 anys.
Al juliol de 1983, quasi als 10 anys de la seva mort, Ricardo Castro escrivia en una novel·la aleshores inèdita:
"Y de lo que se trata ahora es de la destrucción de Nerudia por usted y sus esbirros. Así, como si fuera un problema de biología antes que de política, está condenada Nerudia a librarse de usted, porque la única alternativa que tiene es su autodestrucción. Es usted o Nerudia, General. O usted y algunos miles, o decenas de miles, o el resto de Nerudia; los diez millones de nerudianos que están en todas partes. ¿Y quién cree usted que puede ganar, al fin? Yo, que fuera usted, no esperaría a saberlo".
I és que Neruda era present en tots i cadascú dels xilens de l'exili interior i de la diàspora i de tants com ens consideràvem xilens en aquells moments. Tant present, que la primera manifestació que es va fer a Xile després del cruent cop militar, va ser el seu enterrament. Els que van ser coneixedors del fet es van atansar a les runes de la que havia estat casa seva i, envoltats pels amenaçadors "milicos" el van acompanyar cantant, primer amb titubeigs però després sense cap por La Internacional, punys fortament fermats en l'aire. Per primer cop des de feia dues setmanes, es podia cridar en veu ben alta els noms dels companys Pablo Neruda, Salvador Allende i Víctor Jara. I es constatava la seva presència.
Homenaje a Neruda
Cuando el sol de la muerte
se beba toda el agua de tus ríos
y sus rayos voraces
mortifiquen tu piel y la resequen
el agua de tu cuerpo ascenderá a los cielos
y convertida en sangre
lloverá una vez más sobre los cauces
lloverá una vez más sobre los cauces.
Oscar Hahn
Allà hi eren els que havien triomfat sobre la por; una por, per demés, justificable. El poeta sense partit i que la dictadura volia fer seu, Nicanor Parra, deixant clar el seu compromís amb la poesia i el gran poeta. I ben segur que hi hauria algun dels que havien arribat a la salvació, des dels camps de concentració de les platges franceses, navegant amb el Winnipeg, noliejat pel poeta, que nogensmenys, no havia pogut salvar el seu gran amic Federico.
Invoco un nombre: Pablo (fragment)
(...)
V. Himno
"Te despierta tu luz y no es tu luz
La noche llega, faltan tus estrellas,
Hallas hermanos, pero no es tu sangre"
Neruda: Exilio: Memorial de Isla Negra
Cantamos con usted los desterrados
de ahora y de otra hora.
Los mismos que abordaron la nave Winnipeg
en el herido Madrid del año treinta y nueve.
Los que hicieron de un profesor sencillo un Presidente.
los que unieron las pampas del salitre
fundando diarios, partidos, sindicatos.
Los que huyeron de Chile en el cuarenta y nueve.
Los que gritaron con usted ¡yo acuso!
Los que fueron heridos por la espalda
y enterrados en los cerros o en las minas.
Los que un día estuvieron y hoy no están
comiendo nuestro pan y nuestro vino.
Los que ahora recorren las calles del exilio.
Los que están junto a usted desde ese día aciago
en que buscó un asilo.
Y lo tuvo en el patio sombrío de la muerte.
Enrique Valdés
Però qui millor que els mateixos poetes per reflectir el sentiment provocat pel seu traspàs? Amics, companys del país i arreu del món.
Mensaje a Pablo Neruda
Magnificiente
como león forzudo
Neruda compra en la tienda
pan
Pide
que se lo envuelvan
cachazudo
se lo pone bajo el brazo
con solemne ademán.
Qué piensa el curioso
por lo menos
que una vez compró un libro
que leemos?
Agitando la mano al marcharse
con grandeza patricia de romano
entre besugos, ostras y arroz
marcha
en Valparaíso
con el pan campechano.
De pronto exclama:
¡Eugenio!
¡Mira, mira! Allá
donde hay charcos
basura que se tira
bajo rojos faroles decaídos
marginado
está nuestro colega
el poeta del alma
Bilbao
Bilbao fue un vagabundo
un revoltoso.
Al principio en el centro
de su ciudad natal
le pusieron un busto con cadenas
pomposo
a pesar de que el vate vivió en tugurios.
Después
llegó al poder un sedicioso
y el poeta de estatua central
dando tumbos fue a parar
al arrabal.
Trasladaron
sudando la gota el pedestal
al barrio
un poco sucio
del farol encarnado.
El bardo entre marinos
como hermano adoptado
quedó en el fondo amado
que le era habitual.
Nuestro Bilbao amaba hacer frases irónicas.
Decía:
En el mundo mejor
nuestro planeta
existen putas públicas
y pu
ti
tas
políticas...
prefiero las rameras
primeras
soy poeta.
Neruda sonreía socarrón.
El poeta
está fuera
de altibajos de precios
pero dentro sudando nos descentra
por la fuerza
cualquiera.
Pero allí
donde nos colocan
Allí se encuentra el centro.
Pablo!
Recuerdo aquel
mediodía sereno
cazando con transistor de noche
la onda extraña
sobre la guerra sucia
contra el pueblo chileno
que huele a la tragedia
conocida en España.
los sediciosos
entran en juego
nuevamente
y los politicastros
con pose de generales
quisieron que tu verso de estilo combatiente
se alejara del centro
hacia los arrabales.
Más yo veo a Neruda
con el mismo ademán
secular
en el centro
y sin envejecer
llevar su poesía al pueblo
sin caer
con dignidad serena
como si fuera el pan.
Sigue el poeta a veces un rumbo equivocado
pero si sigue al pueblo
le sirve sin cesar
de conciencia a su lado
ningún golpe de Estado
podrá a su poesía
cambiarla de lugar!
Evgueni Evtushenko (La traducció al castellá és de l'autor)
Los días del poeta (fragment)
(...)
Aparecía y desaparecía en su país de flores y vino
pero el día de su muerte
fue un día oscuro y frío
rodeado de otros días oscuros y fríos.
Un país feamente agrietado se le aleja.
Qué vieron sus ojos pequeños y ávidos
por última vez:
toda la poesía sumida en un pozo,
o el fuego devorando ciudades,
o los hombres diluyéndose como sombras de
sombras
mientras un río turbio precipita su cólera animal.
En los días de su vida hubo acontecimientos
tristes y amables,
ocurrieron muchas cosas hermosas
y otras
imposibles de comprender.
Omar Lara
I deixo el comiat al seu amic Julio Cortázar, que no trigaria massa en seguir-lo quan escrivia el 1984 el següent:
Nuestra fiesta es combate, como lo fue siempre la poesía de ese sonriente guerrero; nuestro homenaje no es un epitafio, sino una vela de armas, a la espera del alba.


