Així com hi ha dies al calendari que un voldria eliminar
per sempre, o millor, que no haguessin ─deixeu-me gaudir de l’utopia─ existit
mai, hi ha uns altres que els necessitem i que si no haguessin existit els hauríem
d’inventar. Entre aquest últims es troba el 26 d’agost de 1914, dia del
naixement de Julio Cortázar, saba de les meves Arrels.
Al llarg d’aquests temps fent arrels, he parlat de molts
Cortázar: el novel·lista, el poeta, el contista, l’aficionat al jazz, l’home
compromès, l’home enamorat,...
És difícil descobrir noves facetes, però les hi ha. Cada
relectura de la seva obra és descobrir un nou Cortázar amagat, juganer, buscant
cronopios i famas amb els que ballar tregua i catala. I lo bé que ens ho passem!
Penso ara en un d’aquests aspectes més juganers: l’home
que, amb els seus amics es dedica a composar palíndroms ─aquelles frases que
tenen la mateixa lectura d’esquerra a dreta que de dreta a esquerra─. A Bestiario (1951) trobem al conte Lejana
l’homenatge que ret a l’argentí Juan Filloy que a la seva novel·la ¡Estafen!
(1932) publica un elevat nombre de palíndroms; d’allà treu alguns:
Salta Lenin el Atlas
Amigo, no gima
Átale, demoníaco Caín, o me delata
Anás usó tu auto, Susana
Uns quants anys més tard,
a Deshoras (1982), filant
encara més prim, trobem un conte, Satarsa, que porta com a epígraf Adán y raza,
azar y nada i que comença:
“Cosas así para encontrar el rumbo, como ahora lo de atar
a la rata otro palindroma (denominació de Cortázar) pedestre y pegajoso, Lozano
ha sido siempre un maniático de esos juegos que no parece ver como tal puesto
que todo se le da a la manera de un espejo que miente y al mismo tiempo dice la
verdad, le dice la verdad a Lozano porque le muestra su oreja derecha, perol e
miente porque Laura y cualquiera que lo mire verá la oreja derecha como la
oreja izquierda de Lozano...[...]
─Atar a
la rata no es más que atar a la rata ─dice Lozano─. No tiene ninguna fuerza
porque no te ensenya nada nuevo y porque además nadie puede atar a una rata. Te
quedás como al principio, esa es la joda con los palindromas.
─Ajá
─dice el pardo Illa.
─Pero si
lo pensás en plural todo cambia. Atar a las ratas no es lo mismo que atar a la
rata.
─No
parece muy diferente.
─Porque
ya no vale como palindroma ─dice Lozano─. Nomás que ponerlo en plural y rodo
cambia, te nace una cosa nueva, ya no es el espejo o es un espejo diferente que
te muestra algo que no conocías.
─¿Qué
tiene de nuevo?
─Tiene
que atar a las ratas te da Satarsa la rata.
─¿Satarsa?
─Es un
nombre, pero todos los nombres aislan y definen. Ahora sabés que hay una rata
que se llama Satarsa. Todas tendrán nombre, seguro, pero ahora hay una que se
llama Satarsa. [...]”
I Julio Cortázar segueix jugant. Ara són alguns titulars
amb l’ordre de les paraules canviat:
La vuelta al día en ochenta mundos (1967)
O, a la maners d’Huidobro, altera l’ordre de les
síl·labes:
Los autonautas de la cosmopista (1983).
D’homenatge podria servir el poema de Carmen Jodra, que
utilitza un vers de Vicente Huidobro a Las moras agraces (199)
EL HORIMENTO BAJO EL FIRMAZONTE
─¡Democrad! ¡Libertacia! ¡Puebla el vivo!
¡No dictaremos más admitidores!
Pro lometemos, samas y deñores,
nuestro satierno va a gobisfacerles.
Firmaremos la gaz, no habrá más perra,
zaperán juntos el queón y el lordero,
y quieto promerer y lo promero,
vamos a felicirles muy hacerles.
(Y el horimento bajo el firmazonte,
o el firmazonte bajo el horimento
─ye ca no sé─, brillaba, grona y aro).
─Que se me raiga un cayo si les miento:
fumos soertes, y, mo lás pimportante,
¡blasamos hiempre claro!
Millor i més clar que algunes intervencions de membres
del govern.
Gràcies, Julio!




