Sovint oblidem els poetes que, sent encara vius, han
deixat de tenir presència en les nostres lectures. Això passa amb Carlos
Álvarez, que el 27 de desembre farà 86 anys.
Andrés Sorel, mort el gener passat, escrivia al pròleg
dels Versos de un tiempo sombrío,
Zero, 1976:
“No medimos los
versos de Carlos Álvarez, él, que escribía desde un tiempo sombrío en el que
todos fuimos, de alguna forma, y más que él, desde luego, cómplices. No se
puede estar, ni entonces ni ahora, en medio del camino. A la hora de escribir,
vivir, sólo hay un tema: la libertad.”
Aquesta llibertat que el poeta no té a l’hora
d’escriure., però que reclama per aquells, una majoria, que no la gaudeixen.
Li pregunten: Com encaixes aquest nou llibre en la teva
producció poètica? I respon: “...es un producto del azar. (...) En este caso
concreto, el azar es más fácilmente identificable. Una serie de hechos ─el
Consejo de Guerra contra Garmendia y Otaegui; la decisión de un buen puñado de
presos políticos, yo entre ellos, de declararnos en huelga de hambre para
manifestar nuestra protesta de una manera eficaz y que trascendiera, cosa que
apenas conseguimos, dicho sea de paso; la del Director de la Cárcel de incomunicarnos
en celdas de castigo como respuesta a nuestro ayuno voluntario, más otros
acontecimientos igualmente siniestros que me mantuvieron en régimen de
incomunicación durante setenta días─ me situaron en la “necesidad” de salvar de
alguna manera, mentalmente, aquel tremendo período...”
DESDE CARABANCHEL
A
José Luis Gallego
Te cuento con tu
estilo en un soneto
que estoy en huelga de hambre y en la cárcel.
Ya sabes lo que es eso, que la cárcel
la conociste bien. (Como el soneto.)
Ya sé que no
podré con un soneto
derribar las murallas de la cárcel.
Mas queda la interior, y de esa cárcel
sí salta sus cerrojos mi soneto.
Todo sigue lo
mismo que tú sabes:
el mármol que al sepulcro te sujeta,
el vacío de amor por compañero...
Pero igual que yo
mismo tú lo sabes:
se hundirá el pedregal que me sujeta,
y volveré a la vida, compañero.
Crec que és important. Al mateix Versos de un tiempo
sombrío, li dedica a Eduardo Saborido ─un del 1001─:
TEORIA DE ANDALUCÍA
Me dices que he perdido la raíces
y eso es cierto;
que no se asoman nunca a las imágenes
seriamente angustiadas de mi verso
ni el cielo azul, ni el blanco de las casas
ni ese negro
de la vieja sentada ante la puerta
de las callejas tristes de mi pueblo.
Me reprochas
que no he puesto el sentir de Andalucía
en los adentros
de mi busca incesante, en los latidos
mejores de mi pecho.
Y tal vez sea verdad. Pero no pienses
que su dolor no advierto
cuando en el mapa herido de esta patria
mis manos pongo como pone un ciego
buscando lazarillo,
ni confundo del Sur su aroma denso
con el perfume falso
con el que identificarlo pretendieron.
No es eso, hermano: cuando yo en la noche
de Andalucía pienso,
no me vienen rasgueos de guitarra
ni un patio de azulejos,
porque también es noche, y andaluza,
la mutilada espera y el silencio
─y el sollozo─
de tu mujer, los ojos en el techo;
la orfandad momentánea de tus hijos;
la mía si remedio
cuando en el gris más gris de la madrugada
los fusiles un árbol abatieron.
Y pues de nuestros árboles hablamos,
no lo conozco yo más pensativo,
nervioso ni colérico,
que ese olivo común de nuestras lomas
retorcido de tanto sufrimiento.
¿Cómo, pues, renegar de Andalucía?
No es eso, compañero.
Pero el azar no quiso
que yo anclara mi barca en aquel puerto,
ni tal vez en los otros... que el poeta
suele ser un hijastro del destierro;
ni en mi andadura humana
tropecé hasta el calor de este momento
con el aire
y el pan de los amigos de aquel cielo
luminoso y profundo, cuyo aroma,
Eduardo,
me recuerdas que es el mío: que es el nuestrro.
abril de 1974
“La
poesía reunida de Carlos Álvarez es un modo de conocer la verdad de un hombre que decidió
callar hace tiempo, distanciarse del ruido de la calle,
pero que tiene en la escritura la última brasa de su compromiso. El fuego
primero de su cansada libertad”.



