El 8 de gener farà ja 30 anys que ens va deixar Jaime Gil
de Biedma i encara que aquests números
rodons tenen quelcom d’especial a l’hora dels records, no eviten que cada any
s’activi la memòria.
Repasso la seva poesia i recordo els seus Poemas póstumos (1968). D’ells és
difícil evitar no recordar aquest que us deixo en les veus de Gonzalo de Castro
i Miguel Poveda.
No puc deixar passar, al recordar-lo aquest any, el
Prefacio a Compañeros de viaje (1959) que trobem a Las
personas del verbo, editat per Barral el setembre de l’any 1975.
“Ser escritor
lento sin duda que tiene sus inconvenientes. Y no sólo porque contraría esa
legítima impaciencia humana por dar remate a cualquier empresa antes que del
todo olvidemos el afán y las ilusiones que en ella pusimos, sino también porque
imposibilita, o al menos dificulta, la composición de cierto género de obras,
de aquellas concebidas en torno a una primera intuición a la que el escritor
tozudamente supedita el mundo de sus solicitudes diarias; semejante sacrificio
resulta soportable por una temporada más o menos larga, pero habitualmente más
corta que la que a nosotros, los escritores lentos, nos toma el escribir un
número de versos suficiente. Puestos a escoger entre nuestras concepciones
poéticas i la fidelidad a la propia experiencia, finalmente optamos por esta
última. Nuestra actividad viene así a emparejarse con la vida misma ─algo como
un océano o como un tapiz a cada instante tejido y destejido, siempre vuelto a
empezar─, y nuestros libros parece que naturalmente se conformen según esa
lógica heraclitana, de que hablaba Juan de Mairena, en la que las conclusiones
no resultando del todo congruentes con las premisas, pues en el momento de
producirse aquellas ha caducado ya en parte el valor de éstas.
Pero la lentitud
también tiene sus ventajas. En la creación poética, como en todos los procesos
de transformación natural, el tiempo es un factor que modifica a los demás.
Bueno o malo, por el mero hecho de haber sido escrito despacio, un libro lleva
dentro de sí tiempo de la vida de su autor. El mismo incesante tejer y
destejer, los mismos bruscos abandonos y contradicciones revelan, considerados
a largo plazo, algún viso de sentido, y la entera serie de poemas una cierta
coherencia dialéctica. Muy pobre hombre ha de ser uno si no deja en su obra
─casi sin darse cuenta─ algo de la unidad e interior necesidad de su propio
vivir. Al fin y al cabo, un libro de poemas no viene a ser otra cosa que la
historia del hombre que es su autor,pero elevada a un nivel de significación en
que la vida de uno es ya la vida de todos los hombres, o por lo menos ─atendidas
las inevitables limitaciones objetivas de cada experiencia individual─ de unos
cuantos entre ellos.
Si mi lentitud en el trabajo ha servido para conferir a
este libro esa mínima virtud creo que podré estar satisfecho.”
Havia començat recordant els Poemas póstumos, doncs
acabaré amb els mateixos.
HIMNO A LA JUVENTUD
Heu? quantum per se candida forma valet!
PROPERCIO,
II, 29,30
A qué vienes ahora,
juventud,
encanto descarado de la vida?
Qué te trae a la playa?
Estábamos tranquilos los mayores
y tú vienes a herirnos, reviviendo
los más temibles sueños imposibles,
tú vienes para hurgarnos las imaginaciones.
De las ondas surgida,
toda brillos, fulgor, sensación pura
y ondulaciones de animal latente,
hacia la orilla avanzas
con sonrosados pechos diminutos,
con nalgas maliciosas lo mismo que sonrisas,
oh diosa esbelta de tobillos gruesos,
y con la insinuación
(tan propiamente tuya)
del vientre dando paso al nacimiento
de los muslos: belleza delicada,
precisa e indecisa,
donde posar la frente derramando lágrimas.
Y te vemos llegar: figuración
de un fabuloso espacio ribereño
con toros, caracolas y delfines,
sobre la arena blanda, entre la mar y el cielo,
aún trémula de gotas,
deslumbrada de sol y sonriendo.
Nos anuncias el reino de la vida,
el sueño de otra vida, más intensa y más libre,
sin deseo enconado como un remordimiento
─sin deseo de ti, sofisticada
bestezuela infantil, en quien coinciden
la directa belleza de la starlet
y la graciosa timidez del príncipe.
Aunque de pronto frunzas
la frente que atormenta un pensamiento
conmovedor y obtuso,
y volviendo hacia el mar tu rostro donde brilla
entre mojadas mechas rubias
la expresión melancólica de Antínoos,
oh bella indiferente,
por la playa camines como si no supieses
que te siguen los hombros* (sic) y los
perros,
los dioses y los ángeles
y los arcángeles,
los tronos, las abominacioes...
*Hauria de ser hombres
DE VITA BEATA
En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.



