RECUPERACIÓ DE MIGUEL HERNÁNDEZ
dimecres, de març 29, 2017
Podria dir que és un sarcasme afirmar que Miguel
Hernández és un dels poetes que no necessiten d’un impuls especial per formar
part de la memòria històrica. Cada any es commemora ja sigui el naixement o la
seva mort. Els cantautors l’inclouen en el seu repertori. En suma: és un
privilegiat. Però tot això no evita que, en alguns moments, es descobreixi part
de la seva obra que es mantenia inèdita.
Fins que el 1992 no es va publicar la Obra Completa, la
seva obra s’anava coneixent amb la troballa de peces soltes.
Tinc a les mans un petit llibre, editat l’any 1986 per la
Diputació Provincial d’Alacant, titulat Veinticuatro
sonetos inéditos. Aquests són els que vull recuperar per a la memòria
històrica.
El primer pas és situar aquesta part de la seva obra en
el temps. Coincideix amb el retorn a Oriola abans del seu viatge a Madrid el
1934. Una part de la seva Correspondencia, publicada també el 1986, situa la
seva escriptura a finals de 1934 i començaments de 1935.
II
Todas
las cordilleras españolas,
desde
Sierra Nevada al Pirineo,
palmo
a palmo pisó mi pastoreo
viviendo
a secas y queriendo a solas.
Siempre
entre esquilas, aires, caracolas,
que
haya más dulce música no creo,
mi
retiro es la paz, y mi deseo
sotos
de grama, valles de amapolas.
Yo
conozco del cielo todo punto,
los
orígenes sé de todo río,
los
secretos de toda mina y cueva.
Desde
el colmo del monte cejijunto,
de
la creación es el principio mío,
de cuando Adán la vida,
y cuando Eva.
En una carta adreçada a José Bergamín (gener del 35)
escriu:
“Yo me explico lo de su posición con respecto a la
revista nuestra ─es refereix a El Gallo Crisis-.Ve en ella ¿no? catolicismo
exacerbado, intransigente resultante de la soledad y el caràcter soberbio e
impetuoso de Sijé, que la escribe. [...] Estoy haciendo muchos sonetos,
pastores y no. Vea éste. ¿Quiere que le mande cinco, seis, siete, escogidos
enseguida para su revista mía, y me aliviará un poco la pobreza y el paro?”
IV
SOLEDAD-montés
¡Qué
solos los perfiles, las aristas
qué
áridas, qué espaciosos los declives
de
las eternidades donde vives,
de
la criatura tuya desprovistas!
¡Qué
desolada inmensidad de vistas!
sobre
la claridad de los aljibes,
la
soledad aguarda que cultives
su
santidad y su viudez asistas.
El
cielo baja huérfano y sin gracia
hasta
los bravos cardos del barranco
donde
se eriza el aire y se vulnera.
¡Amanece,
pastor, y ven, y sacia
esta
sed de tu vista y de tu blanco
de
la virgen montaña que te espera!
Les referències, al segon tercet, dels cards, de l’aire i
el més clar “vulnera” situarien aquests poemes en la línia de El silbo vulnerado. Així ho deixen entreveure les còpies
mecanografiades amb anotacions a mà del mateix poeta i alguna carta a Benjamín
Palencia.
VI
LLUVIA-fértil
Se
desploman los altos, de manera
tan
grandiosa, tan bíblica, tan franca,
que
agua abajo se va la cumbre blanca
precipitando
el pico y la ladera.
Una
música bárbara, que altera
la
fràgil paz del eco, a mí me arranca
y
se la lleva viva la barranca,
la
de mejor dibujo, una cordera.
Pero
esta confusión y este suceso
duplicarà
la paz de estos lugares
que
hoy tenían la piedra vieja y mustia.
Irá
el azul de hinojo y de cantueso,
rehechos
los perfiles y eejmplares
y
mi ganado y yo sin una angustia.
I com la intenció només era recordar a Miguel Hernández
en el 75 aniversari del seu traspàs (28-03-1942) transcric el sonet XXIV i
últim d’aquella recuperació.
El
grano, una esperanza derramada,
por
el esperanzado campesino,
dio en el aire un relámpago divino
y
avalora la laborable nada.
A
cada surco boquiabierto, a cada
arada
herida, un ansia sobrevino
de
cielo manantial y cristalino
que
les diera la forma de la espada.
Todo
el campo miraba para el cielo:
y
el cielo no manó lo deseado,
y
todo se perdió en la confianza.
Volvió,
tras un sereno desconsuelo,
el
campesino al bieldo y al arado,
y
echó, fijo en el cielo, otra esperanza.








