RECORDANT GUIDO 'INTI' PEREDO
dijous, d’agost 29, 2019
La gran figura del Che Guevara ha deixat una mica a
l’ombra la figura dels seus companys de lluita a Bolívia. Crec que és de
justícia, si no es pot fer memòria individualitzada de cada un d’ells, recordar a un dels més propers: “Inti” Peredo.
Ara, el 9
d’octubre, fa 50 anys de la seva tortura i assassinat. De la seva “segona mort”
perquè la “primera” ja havia estat anunciada ─una burda trampa─ el juny de 1967. Es va demanar a la família
que passessin a recollir algunes de les seves pertinences per la caserna de la
policia i el mateix president Barrientos havia condecorat l’autor de la seva
mort.
Guido Álvaro Peredo Leigue “Inti” havia nascut e 30
d’abril de 1937 i ja des de molt aviat va desenvolupar tasques de responsabilitat
en la Joventut Comunista i el Partit a La Paz.
Va col·laborar en l’organització de l’Ejército
Guerrillero del Pueblo ─desde 1963─ que encapçalava el periodista argentí Jorge
Ricardo Masetti. Posteriorment, després d’una breu estança a Cuba, participa en
la direcció de l’Ejército de Liberación Nacional de Bolivia.
És un dels 5 supervivents del combat de la Quebrada del
Yuro, on cau el Che i, refugiat al Xile d’Allende, retorna a Bolívia el maig de
1969.
Para hacer un poema
Si tienes una sartén en casa, una sartén muy vieja, por
supuesto, si tienes el retrato de una muchacha que te mira desde 1945, o desde
después, o desde antes, y si tienes también una calle por donde pasan chicos
sucios, vagabundos melancólicos y por donde pasa siempre un lechero silbando,
estás en condiciones de hacer un poema, si quieres, no quizá el más hermoso que
se haya escrito, pero podràs decir, por ejemplo:
Cuando se colgaban a nuestros muertos de los lunes,
cuando crecían caballos, estatuas y gendarmes,
cuando se agrietaban granujas de calle y barrio en las
esquinas de los trenes,
cuando os hijos de perra nos mataban al Che y al Inti
Peredo,
cuando nadie, amor, te dijo
volverás a
encontrarlo en el secreto de los pájaros,
ya estábamos cruzando lobos, inventando panes y colmenas,
inventando revoluciones, levantando
flores y fosos de tus pasos,
volviendo de un amanecer hacia la noche,
volviendo de la noche hacia una sangre.
Y si además tienes puños, manos, sangre, pellejo
y testículos propios, no hipotecados, no vendidos,
no regalados, puedes decir:
Y luego crecieron incendios y estallaron ciudades,
nacieron hombres a la luz de América y cantaron su grito,
nacieron hombres y se ensuciaron de banderas sucias y
soldados,
nacieron hombres y murieron de una muerte americana,
y volvieron a nacer y a morir y a nacer otra vez,
de a uno,
de a cien,
de a quinientos,
y seguirán naciendo, siempre, y muriendo y volviendo a
nacer
hasta que florezcan todas las sangres y las muertes,
todas las hambres,
rodos los harapos,
todos los pobres,
todos los puños y los pechos americanos.
No es gran cosa, ya ves; no obstante, después podrás
salir a la noche, mirar de frente a los espíritus maléficos, que siempre rondan
por ahí, y comerte todas las estrellas, una a una, silenciosamente, bajo la
sonrisa aprobadora de tus perros, que son también comedores de estrellas.
Dardo
Dorronzoro
Avui Bolívia viu en pau i sortint del tercer món.









